Crónica de un fin de semana entre patios y poesía en Cosmopoética

Hoy llueve en Madrid y en Córdoba, la lluvia es como el cordón umbilical del cual nos resistimos a deshacernos para sentir que aún seguimos allí, entre patios, macetas desbordadas de vida y poesía. Pero hoy ya no nos es posible escuchar las voces de Gonçalo M. Tavares, Nassima Raoui o Sara Torres. Hoy ya no es posible caminar entre las calles estrechas de Córdoba, por donde inexplicablemente son capaces de pasar los coches, donde las piedras del suelo soportan nuestro trasiego con calma y calidez.

Juan C. Mestre y Juanma Prieto en la presentación de Anónimos 2.3

Juan C. Mestre y Juanma Prieto en la presentación de Anónimos 2.3

Pero no es momento de tristeza, sino de alegría porque aún resuena en nuestras cabezas el eco de Juan Carlos Mestre, diciéndonos que los poetas deben desobedecer al lenguaje, desobedecer…; que el lenguaje, hablar, es necesario para soportar el silencio; y que la poesía da voz a las víctimas. La calidez de Juan C. Mestre hacia los poetas anónimos llenó la sala de Orive del Palacio Orive y las voces de los poetas anónimos, que ya no lo eran tanto, como la de Carla Losada Souto, Sarai Portilla Salgado, Carmen Rocamora, Raquel Jurado o Antonio Olmedo Serrano, unos pocos ejemplos de voces nuevas, de poemas nuevos, que conforman el libro “Anónimos 2.3”.

Hombre sombrero y paraguasEste viaje hemos tenido la suerte de cruzarnos, así, como si de un juego se tratase, con el hombre del sombrero y el paraguas, que espera sempiterno esa lluvia y ese transcurrir del tiempo, que observa las muecas burlonas, secas, tristes, alegres… de los transeúntes. Era de noche la primera vez que topamos con él, por un camino que habíamos pasado varias veces de día y que no fue hasta la noche que lo vimos. Misterios.

El día anterior, viernes, 8 de la tarde, pudimos disfrutar de la presentación de los libros de los poetas ganadores del VIII premio de Poesía Joven Pablo García Baena. El ganador, Sergio C. Fanjul, por su libro “Inventario de Invertebrados”, del cual la poeta Elena Medel dijo que era un libro lleno de imágenes, apabullante. En el momento en que leía algunos poemas nos dimos cuenta de cómo la ciencia, la biología se había apoderado de sus poemas, pero también de cómo sus palabras traducían una realidad en píxeles y mostraba al ser humano, a los animales como objetos exóticos en esta realidad actual, porque tal como le gustaba definir al autor, su libro era como un gabinete de curiosidades del siglo XIX, que pretendía un diálogo con el mundo, un diálogo visceral.

Aquí nos pudimos encontrar también con Claudia González Caparrós, accésit del mismo premio, por su libro “Si la carne es hierba (Sully Morland)”, en el cual, según palabras de Elena Medel, su poesía era silencio y sutileza, lo que pudimos comprobar en la lectura de los poemas, unos poemas llenos de una fuerte carga reflexiva sobre la fragilidad humana.

Presentación ganadores Premio Poesía Joven Pablo García Baena

Presentación ganadores Premio Poesía Joven Pablo García Baena

En definitiva, vimos dos libros bellos por dentro y por fuera, editados por La Bella Varsovia, dos libros imprescindibles para leer ahora.

A la mañana siguiente, sábado, amanecimos nublados y un poco desconcertados después de un viernes lleno de sol, pero eso no nos impidió, igual que otras muchas personas, acudir a las 11 de la mañana al Teatro Góngora, para encontrarse con 3 poetas armados de ordenador e impresora, que por unos minutos iban a ser nuestros poetas particulares, nuestros “regaladores” de poesía; era muy emocionante estar esperando la cola pensando en qué palabra o qué tema sugerirles para que nos hicieran un poema en ese preciso instante y que nos lo pudiéramos llevar. A la poeta Erika Martínez le hablamos de Bambú y Naranja y le propusimos que nos hiciera un poema para nosotros, y solo tenemos palabras de agradecimiento, porque lo hizo. Pero no nos olvidamos de los otros dos poetas, Elvira Sastre y Julián Cañizares.

Poema para ByN por Erika Martínez

Poema para ByN por Erika Martínez

Después de tener nuestros poemas, tuvimos tiempo para escuchar divertidos, cariñosos y hechos con mucho esfuerzo, poemas de diferentes colectivos cordobeses, fue delicioso ver personas mayores, que no viejas, recitar sus poemas.

Mesa redonda La poesía es tecnología

Mesa redonda La poesía es tecnología

El día siguió avanzando y tuvimos la oportunidad de asistir a la Mesa redonda “La poesía es tecnología” con los poetas Rocío Álvarez Albizuri, Eduard Escoffet y Sara Herrera Peralta, donde se trataba de dilucidar la relación de la poesía con la tecnología, véase Internet, los vídeo poemas o la utilización de grabaciones sonoras durante un recital. Además, pudimos ser interpelados con preguntas y reflexiones como ¿Es posible que el avance tecnológico esté creando nuevos géneros?, o pudimos ver el proyecto de la poeta Rocío Álvarez, “Diamond Bird”, hecha como una aplicación de móvil y ipad, con la que puedes descargarte vídeo poemas de sus poemas o puedes escucharlos simplemente como si estuvieras en un recital.

Por la tarde asistimos a la mesa de lectura “La poesía es acción”, donde escuchamos recitar a Rocío Álvarez Albizuri, Eduard Escoffet, Diego Mattaruco y Nuria Ruiz de Viñaspre.

Los poemas de Rocío Álvarez y Nuria Ruiz de Viñaspre eran belleza, dolor y profundidad unidos; Diego Mattaruco nos despertó son sus interpelaciones encadenadas, partiendo del mismo título de la mesa, “La poesía es acción” (este poeta fue el ganador del poetry slam celebrado en Cosmopoética en 2014). Finalmente nos encontramos con Eduard Scoffet, un poeta agitador social y audiovisual.

El cansancio iba llenando nuestros cuerpos, pero no podíamos flaquear porque quedaba la Mesa de lectura “La poesía es poesía”, donde escuchamos a María do Cebreiro, Michael Krüger, Daniel García Florindo y Sara Herrera Peralta.

Clara Janés y Alice Oswald

Lectura inaugural Cosmopoética Clara Janés y Alice Oswald

Son las ocho, y la expectación es enorme porque llega la hora de la lectura inaugural, llega la hora de Clara Janés y Alice Oswald. Aplausos, aplausos, aplausos.

Clara Janés, delicada y mística nos leyó poemas dedicados a Córdoba, de su poemario “Orbes del sueño” y de su último libro de poemas “Épsilon, o el jardín de las delicias”, entonces, aplausos, aplausos, aplausos. Y llegó el momento de la poeta inglesa, Alice Oswald, que nos maravilló con los poemas de su libro “Bosques, etc.”, con esa manera de recitar de memoria, de pie frente al público, con una cadencia y un ritmo vertiginoso y lento a la vez, en el que no importaba que no entendieras nada, porque te transportaba con su voz y te emocionaba; otra vez, aplausos, aplausos, aplausos. ¿Cómo devolver en un aplauso toda la poesía que nos habían regalado desde el viernes?

El día terminó con el concierto ofrecido por Adriana Moragues (cantautora) y Elvira Sastre (poeta), un binomio perfecto de música y poesía que nos hizo disfrutar y reír.

Reír, la risa, la risa está más cerca de alcanzarse porque hay voces en Córdoba que ponen voz y devuelven las palabras a la injusticia (como diría Juan C. Mestre), a la soledad, a los miedos, a las víctimas, porque callan al silencio y nos devuelven nuestro sonido, nuestra identidad.Grafiti en las calles de Córdoba

Palacio Orive

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