El libro de la semana: El jardín colgante de Patrick White

LO QUIERO 🙂

“Intriga y magia de un libro inconcluso”.
El jardin colgante Patrick WhiteSon muchos, más de los que creemos, los libros que los escritores no han terminado de escribir, ya sea por la muerte del autor mientras lo escribía o porque se quedan atascados o simplemente los abandonan para quién sabe si volver a retomar su escritura más adelante. Este libro que destacamos como Libro de la semana, El jardín colgante, de Patrick White, es uno de esos libros inconclusos, y que nunca sabremos cuál va a ser su final, lo cual produce una mezcla de sensaciones, es como jugar a ver hasta dónde llego con estas monedas, o el juego de imaginar todos los posibles finales y una pequeña frustración por no saber cómo acaba.

Pero en este caso concreto podemos decir que esa frustración es bastante pequeña, ya que el final, donde se queda el texto, tiene mucha coherencia, y se podría incluso decir que es uno de esos finales abiertos que cultivan algunos autores y que casi fastidian más que un libro inconcluso.

Es muy posible que este texto goce de una gran coherencia debido a que sabemos que el autor había planteado la novela en tres partes y ésta, la que podemos leer en la actualidad, es la primera. Y también, por anotaciones al dorso del manuscrito que se han encontrado, sabemos que quería desarrollar la historia hasta la actualidad, 1981.

Pero, ¿cuándo arranca esta historia? En 1945, cuando los niños protagonistas, Gilbert e Irene tienen catorce años y que en 1981 tendrían cincuenta. ¿Y dónde transcurre? En Australia. ¿Qué se nos cuenta? Se nos cuenta cómo dos niños, Gilbert, que es inglés y cuya madre muere en Blitz, e Irene, que es griega, hija de una australiana y un comunista griego, ambos, por diferentes factores de la Segunda Guerra Mundial acaban en casa de la señora Bulpit, en Australia, en una casa que tiene el jardín colgante que da a un acantilado y que da título al libro. Estos dos niños tendrán que adaptarse a su nueva vida, esa nueva vida en la que la manera de hacer más liviana la presión del momento es hacer del jardín su verdadero hogar, este es un periodo de la historia en la que parece que asistimos al enamoramiento de estos dos chicos, pero todo esto quedará frustrado por la muerte de la señora Bulpit, lo que hará que los chicos pasen al cuidado de otras familias en casas diferentes.

Contado así, llegados a este punto, te podrías plantear que es una historia un poco cursi o ñoña y dulcificada de la guerra, ya que está todo contado desde el punto de vista de ella, de Irene Sklavos, pero te podemos decir que no es así, porque hay mezclados episodios muy clarividentes sobre la forma de comportarse de los adultos, de su falsedad y de su armazón de convencionalismos que nos muestran personajes que están realmente vacíos por dentro y que les hace actuar como lo hacen, así que una de las razones por las que creemos imprescindibles leer este libro es, porque tendrás la posibilidad de leer un retrato de la sociedad australiana del momento, que el autor nos arma a base de pequeños mimbres, gestos, frases y pequeñas intrigas.

El tono es como de ensoñación, porque la guerra siempre está de fondo, y nunca nos podemos olvidar de ella, pero está como en una nebulosa, en ese segundo plano incómodo a veces, y la existencia del jardín le da al libro un toque romántico y suave, encontrando bellos pasajes llenos de poesía, pero también encontramos pasajes cómicos y casi podría decirse satíricos, casi todos ellos simbolizados en la figura de la tía de Irene, que es casi el personaje que más detesta su modo de vida y que ve más difícil salir de ella.

En relación a la estructura narrativa podemos decir que es muy rica y que la presencia del autor durante la lectura es palpable, pero es una presencia que va y viene, que no es brusca, sino que suena natural y necesaria, a esto hay que sumarle los monólogos interiores de la niña, Irene, que dan velocidad al texto.

Además, su estilo narrativo se caracteriza por una gran fluidez de las palabras, frases, pensamientos, y por una gran plasticidad, es muy visual y llena de sensaciones que casi puedes tocar y que dotan a la historia de una enorme veracidad, de sentirte inmerso en su universo.

Otro de los motivos por los que creemos que debe leerse este libro es por el tratamiento que se da a otro tema principal patente en el libro junto al retrato de la sociedad australiana del momento, nos estamos refiriendo a la relación entre guerra e infancia, las huellas que deja la guerra en estos niños, la inseguridad, la sensación de no encontrar nunca tu sitio, el miedo a transmitir tus sentimientos.

Como veis, este libro inconcluso (lleno de matices), quizá no lo sea tanto y que quizá no sería una idea tan loca que alguien se atreviese a continuarla, aunque como decimos se puede leer sin problema, y no quedarás decepcionado con el final. Tendrás en tu poder un conjunto de folios llenos de magia y que te dejan con la intriga de qué iba a pasar.

El autor del libro, Patrick White (1912-1990), es hasta el momento el único Premio Nobel de Literatura australiano, lo consiguió en 1973. Esta novela, que quedó oculta durante años, se publicó en 2011 y su éxito internacional corrió como la pólvora. Es ahora, la Editorial Tres Hermanas, una editorial que no hay que perder de vista, la que nos trae el texto a España de la mano de la traductora Raquel Vicedo. Importante es saber también, y muy interesante, es que este es el primer libro de la colección Tierras de la Nube Blanca, que está destinada a publicar las mejores obras de la literatura australiana y neozelandesa.

Artículo de Miriam Villares.

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